{"id":334,"date":"2024-01-09T15:00:45","date_gmt":"2024-01-09T14:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/?p=334"},"modified":"2025-01-17T23:37:44","modified_gmt":"2025-01-17T22:37:44","slug":"el-pescador-de-lunas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/el-pescador-de-lunas\/","title":{"rendered":"El pescador de lunas"},"content":{"rendered":"\n<p>Una noche, un pescador de los que habitualmente pescan por afici\u00f3n y por amor al arte, sali\u00f3 a pescar en la noche. Sali\u00f3 a pescar esos maravillosos peces plateados que sal\u00edan a superficie de noche luciendo su lomo y su gr\u00e1cil nadar. Se mov\u00edan con tanta armon\u00eda y belleza, que parec\u00eda imposible no enamorarse de sus quehaceres. Se remov\u00edan entre las aguas en grupos y hac\u00edan dibujos y filigranas aut\u00e9nticas de emoci\u00f3n acuosa. Aquel pescador acud\u00eda todos los d\u00edas de forma nocturna para admirar a aquellas criaturas, y para admirar su forma de entender la vida. Luego se recostaba y miraba a la Luna, que le sonre\u00eda y miraba con ternura, sabiendo de su emoci\u00f3n y de su necesidad de llevarse algo a la boca para su familia. El pescador, sabedor de ese momento, devolv\u00eda la sonrisa, y tiraba su ca\u00f1a hacia aquella enloquecida mara\u00f1a de peces, que se arremolinaban alrededor de aquellos gusanitos luminiscentes que prend\u00edan del anzuelo. Siempre hab\u00eda alg\u00fan incauto ansioso que terminaba ensartado en aquel anzuelo de plata que brillaba ante la mirada atenta de la Luna.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese pescador tiraba una y otra vez el anzuelo en medio de esos revoltijos de peces y volv\u00eda con varios cubos de peces a su casa, ya muy entrada la noche, casi de d\u00eda. La faena justa y perfecta para alimentar a su familia, y quiz\u00e1s vender un poco en la lonja donde le comprar\u00edan ese manjar de los mares.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda tras d\u00eda, semana tras semana, mes tras mes, a\u00f1o tras a\u00f1o, repet\u00eda su faena, pasando interminables noches apacibles y tormentosas bajo la brisa, el viento y ese constante refresco del agua del mar. Pero por supuesto, ante la mirada fija y compasiva de su amiga la Luna.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas noches, la Luna no le apetec\u00eda salir y se quedaba en casa, porque tambi\u00e9n descansaba, otras mostraba un perfil como t\u00edmido y distante, a veces casi de lado, otras m\u00e1s ostentosa, pero en ocasiones, se mostraba como una temible e impasible luz capaz de competir con el mism\u00edsimo Sol, aunque siempre se ha sabido que ambos son dos enamorados que no se llegan a ver pero que se persiguen eternamente. Y cuando mostraba su m\u00e1ximo esplendor, todo el mar se iluminaba y hasta los mismos peces sal\u00edan a superficie a saludar a su amiga la Luna. Aquello era digno de ver, digno del mayor de los espect\u00e1culos de magia. Un ambiente de vida, luz y color nocturno que s\u00f3lo se reservaba para aquellos que persist\u00edan en su amor por la luna. Aquel pescador nunca lo dec\u00eda, pero adem\u00e1s del amor por su mujer, ten\u00eda otro amor, y era el de su Luna, esa que le iluminaba las noches de tarea y admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pasaron cientos de lunas, en las que el pescador no cej\u00f3 en su empe\u00f1o por trabajar de noche, para seguir viendo a su Luna. Su vida se hab\u00eda convertido en una devoci\u00f3n mutua por el trabajo de ambos, un amor imposible entre dos seres de distintos mundos. Y aquellos peces acud\u00edan sabedores de que all\u00ed se suced\u00eda una de las mayores historias de amor de la naturaleza, y durante a\u00f1os fueron testigos de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche ocurri\u00f3 algo inesperado, y del cielo cayeron miles de rel\u00e1mpagos y truenos, y se libr\u00f3 la mayor de las batallas de los cielos, ante la mitada at\u00f3nita y asustada de aquel humilde pescador, que se sacud\u00eda de aqu\u00ed para all\u00e1 en su barco rezando porque no volcara. El cielo se volvi\u00f3 oscuro, y el pescador se asust\u00f3 mucho porque la Luna no estaba en el cielo volando y sonriendo como de costumbre, sino que el cielo se hab\u00eda vuelto oscuro, muy oscuro, y oy\u00f3 caer montones de objetos desde el cielo, que sin embargo, chapotearon gr\u00e1cilmente en el agua sin causar mucha perturbaci\u00f3n. Se ocult\u00f3 en el interior de su barco, temiendo que alguno de ellos impactara en \u00e9l y lo hundiera, pero nada de eso ocurri\u00f3. Y sin embargo, al cabo de un rato, cuando ya todo parec\u00eda volver a la calma, sali\u00f3 de la cabina, y vi\u00f3 algo que no hab\u00eda visto nunca. El agua estaba repleta de miles de lunas, que flotaban entre las aguas. No pod\u00eda creer lo que ve\u00eda, era un espect\u00e1culo jam\u00e1s so\u00f1ado pero real. Por un momento, no supo qu\u00e9 hacer, y se limit\u00f3 a observar, las lunas flotaban pl\u00e1cidamente en el agua, y los peces se agolpaban como enloquecidos y entusiasmados por el espect\u00e1culo. El pescador estaba fuera de s\u00ed y tiro por un momento sus redes, atrapando a cientos de peces contentos, y este termin\u00f3 teniendo la mayor captura de su vida, pero no pudo por menos que acercarse a todas y cada una de aquellas lunas. Brillaban y lat\u00edan como cualquier ser animado, y parec\u00edan felices, felices de haber traido semejante felicidad a aquel pescador. El pescador fue pescando y sacando a todas y cada de aquellas lunas, y las fue liberando de nuevo al cielo, como si de globos de trataran. El espect\u00e1culo era tan bello, que todos los peces y criaturas del mar se asomaron a ver aquella visi\u00f3n celestial. Tampoco ellos hab\u00edan visto nada igual. El pescador fue pescando a todas y cada una de ellas y liber\u00e1ndolas al cielo, en un hermanamiento entre el cielo y la tierra como nunca se hab\u00eda visto, y todas aquellas lunas fueron dej\u00e1ndose abrazar por aquel pescador que las amaba tanto como todo lo que hac\u00eda, y a todos esos maravillosos seres marinos a los que amaba. Aquellas lunas hab\u00edan bajado tras aquella gran tormenta para ver a su poeta del mar, a su compa\u00f1ero de noches interminables bajo sus atentas miradas, antes de que peri\u00f3dicamente el gran Sol anunciara su aparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue como tras aquella noche, aquel pescador y la Luna, y todas las lunas del mundo, se encontraban una vez cada cierto tiempo y celebraban su particular fiesta de amor y confraternizaci\u00f3n durante todos los a\u00f1os en los que aquel pescador vivi\u00f3. \u00c9l esperaba todas las noches en su barco a la Luna y a las lunas, y pescaba pl\u00e1cidamente, esperando que llegara el d\u00eda en que las lunas se deslizaran desde los cielos y las pudiera pescar y abrazar. Las liberaba de nuevo a su hogar en el cielo y ese d\u00eda sent\u00eda una felicidad inmensa, celebrando esa conexi\u00f3n especial de la vida entre el cielo y la tierra, o deber\u00eda decir el mar.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fueron pasando los a\u00f1os, y aquel pescador envejeci\u00f3 sin dejar ni un s\u00f3lo d\u00eda de ir a ver a su querida Luna, hasta que el cielo le llam\u00f3 para ocupar un lugar en el firmamento, donde instal\u00f3 su nueva casa en la que vivir\u00eda eternamente junto a su preciosa y amada luna. Desde entonces, se ve a la Luna que sale todas las noches en busca de su pescador, mientras este le persigue por el cielo enamorado locamente de su brillo plateado, y mientras el resto de los astros sienten celos del pescador y tratan de no dejarle brillar en el cielo, sabedores de que su amor nunca lo podr\u00e1n alcanzar. Pero la Luna siempre se las ingenia para abrazar a su pescador y dejarle que le acompa\u00f1e durante esas noches fr\u00edas y largas. Si alg\u00fan d\u00eda miras hacia el cielo, busca al pescador de lunas &#8230; muy probablemente ande cerca de la Luna, acarici\u00e1ndola y mim\u00e1ndola como se merece, mientras esta le abraza con su luz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As\u00ed fueron pasando los a\u00f1os, y aquel pescador envejeci\u00f3 sin dejar ni un s\u00f3lo d\u00eda de ir a ver a su querida Luna, hasta que el cielo le llam\u00f3 para ocupar un lugar en el firmamento, donde instal\u00f3 su nueva casa en la que vivir\u00eda eternamente junto a su preciosa y amada luna. 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