{"id":1112,"date":"2025-03-16T00:38:10","date_gmt":"2025-03-15T23:38:10","guid":{"rendered":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/?p=1112"},"modified":"2025-03-22T18:31:15","modified_gmt":"2025-03-22T17:31:15","slug":"morituri-te-salutant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/morituri-te-salutant\/","title":{"rendered":"Morituri te salutant"},"content":{"rendered":"\n<p>Qu\u00e9 maravillosa y magn\u00edfica referencia a un pasado tan cl\u00e1sico como m\u00edtico. \u00abAve Caesar, morituri te salutant\u00bb, esa solemne frase que pronunciaban los gladiadores antes de batirse en duelo en la arena del coliseo, ante el emperador y todo el pueblo enfervorizado por ver morir a alguno de los contendientes, en una batalla \u00e9pica y mortal, cuerpo a cuerpo, tan feroz y cruenta como si de dos criaturas salvajes se tratara. El sumum de la morbosidad humana, cuando se asiste a la lucha por la vida entre dos de sus cong\u00e9neres, \u00e1vidos de dolor, sangre y p\u00e9rdida, y sabedores de que la muerte segura les aguarda a uno de los contendientes. Ni medias tintas, ni soluciones negociadas, ni paces salvadoras garantizaban la vida del vencido, ante la enfervorecida masa de gente ardiente y deseosa de presenciar la muerte ante sus ojos, y la visi\u00f3n implacable de la inmisericordia. Ese \u00abmorituri te salutant\u00bb era una frase premonitoria de la fragilidad de la vida, del sentido tan exacerbado de la fragilidad de la existencia, y de como hoy estamos pero ma\u00f1ana puede que no sea as\u00ed. Por eso aquello de \u00ablos que van a morir te saludan\u00bb, en un ejercicio cont\u00ednuo y constante de puesta a prueba de la supervivencia del ser humano, y hasta donde \u00e9ste puede llegar para obtener el indulto del destino, en detrimento de esa honrosa muerte en la arena del circo.<\/p>\n\n\n\n<p>La muerte es uno de los puntos m\u00e1s oscuros y funestos del ser humano, y de cualquier ser vivo. Es la encarnaci\u00f3n del fin, del \u00abgame over\u00bb del juego de la vida, de la fina l\u00ednea entre estar vivo y estar muerto, de la diferencia entre el ser o no ser. Y en efecto, that is the question, la muerte representa la esencia del ocaso de una vida. Aunque podr\u00edamos diferenciar entre aquellos ocasos esperados y naturales, y aquellos ocasos prematuros, que nadie espera y que se adelantan al futuro. Estos \u00faltimos conllevan habitualmente dolor y angustia, ya que el ser humano reconoce y adivina en sus cong\u00e9neres una esperanza de vida y una merecida experiencia vital que a toda persona se le es otorgada al nacer, y por ello esa vida truncada antes de tiempo suele ser dolorosa e inesperada, a pesar de que todo ser vivo sabe que cada d\u00eda que pasa es un d\u00eda en el que hay que sobrevivir.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 hay detr\u00e1s de la muerte? Esa puerta al infinito, al m\u00e1s all\u00e1, \u00bfa la vida eterna?, \u00bfal infierno?, \u00bfal purgatorio? \u00bfHabr\u00e1 un juicio al final de nuestra muerte para evaluar nuestra vida, y para saber si fuimos dignos habitantes de la vida, o bien hicimos el mal a nuestros cong\u00e9neres? Todas esas preguntas est\u00e1n marcadas a fuego en todas y cada una de las culturas de nuestro mundo, en todas y cada una de las religiones de este mundo, en todas y cada una de las criaturas de este nuestro mundo. De la muerte no sabemos nada, pero s\u00ed sabemos algo, previo a ese momento, y es que desata una aut\u00e9ntica catarata de emociones y de confesiones en todo aquel que ve la muerte ante sus ojos, sabedor de que su alma necesita purificaci\u00f3n y limpieza, antes de comenzar un viaje tan desconocido como inquietante. A veces pienso en ello como una necesidad del ser humano por quedar tan desnudo como vino a este mundo, y despojarse de sus pecados y miserias, para transitar el camino m\u00e1s dif\u00edcil y desconocido de cuantos haya caminado, libre de ataduras y libre de cargas de dolor y remordimiento, en un intento de liberar su alma de la inmundicia de su vida y afrontar el juicio final de su alma. Ese dios egipcio, Anubis, que sopesaba las almas para decidir el destino final de ese cansado y moribundo cuerpo que se presentaba ante \u00e9l, clamando clemencia y justicia. Esa balanza de la vida, del bien y del mal, que nos acecha en todo momento, y que decide el camino de los justos y de los sabios.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida es una maravillosa oportunidad para todo ser humano de transitar este mundo y de hacerlo de la forma m\u00e1s digna y bella que pueda ser. Pasar por esta vida sabiendo que hiciste siempre lo correcto, o al menos casi siempre, es algo que da una tranquilidad al alma y a la conciencia, que se llevan hasta el mismo momento del final, donde uno puede finalmente yacer para la eternidad con la seguridad de haber estado a la altura de lo que su prop\u00f3sito m\u00e1s elevado fue dictado. Y aunque son palabras bellas y grandilocuentes, al final una vida transcurre por muchos acontecimientos no siempre afortunados, donde en ocasiones nuestras decisiones no son las mejores ni las mejor intencionadas. Pero lo importante en ese camino no reside en la focalizaci\u00f3n en los errores sino m\u00e1s bien en la importancia de saber ser ecu\u00e1nime, justo y bondadoso con todos aquellos con los que nos cruzamos, porque de ello depender\u00e1 nuestra tranquilidad futura, y sobre todo de saber reconocer los errores que cometemos, y girar nuestras acciones hacia el lado bueno de las cosas, saber reconocer nuestros errores y apiadarnos de nosotros mismos y purgarnos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el concepto de la muerte hay algo que me mueve y me inquieta poderosamente, como creo que lo hace a todos y cada uno de nosotros, aunque no siempre con la misma intensidad, porque es algo que depende de momentos vitales y de referencias cercanas. Pero hay algo que me llama mucho la atenci\u00f3n, y es esa extra\u00f1a coincidencia que manifiestan todos aquellos que se enfrentan al final de sus d\u00edas. Esa descripci\u00f3n de un t\u00fanel, con una luz brillante y cegadora al final del mismo, esper\u00e1ndonos para acogernos en su seno. \u00bfPor qu\u00e9 esa coincidencia? \u00bfC\u00f3mo es posible que todas esas narraciones sean coincidentes? Y luego est\u00e1n todas esas descripciones de personas que han rozado esos momentos, e incluso dicen haber pasado al \u00abotro lado\u00bb para luego volver, y que describen momentos imposibles, situaciones delirantes, sencillamente porque para ello habr\u00eda que afirmar que salieron literalmente de sus cuerpos. Y no voy a ser yo quien alimente historias imposibles y al l\u00edmite, pero s\u00ed que considero importante tener la suficiente capacidad para admitir otras posibles realidades f\u00edsicas. Quiz\u00e1s estemos a las puertas de descubrir la realidad de un mundo m\u00e1s complejo y espiritual, que acercar\u00eda la idea del alma a la propia f\u00edsica, y har\u00eda reescribir el concepto de la realidad bajo unos par\u00e1metros totalmente distintos a los que conocemos y admitimos. S\u00ed, lo s\u00e9, es una paranoia o digamos que es un pensamiento paranoide bastante frecuente en el ser humano, a lo mejor alimentado por la ansiedad ante la muerte, pero puede que no sea tan s\u00f3lo eso, sino la puerta a una realidad tremendamente dif\u00edcil de asimilar en nuestro plano f\u00edsico. La enorme cantidad de testimonios similares es abrumadora, y por tanto deber\u00eda hacernos pensar en que estamos ante algo realmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas culturas y religiones han tratado a la muerte de m\u00faltiples y variadas formas, pero sabemos por todas ellas de la importancia que se le da a semejantes acontecimientos. Ya sea por el tributo y los respetos mostrados ante los fallecidos, y por las creencias tan sumamente inquietantes, manifestadas por estas culturas. En todas ellas, siempre se puede apreciar una proyecci\u00f3n hacia el futuro, hacia el m\u00e1s all\u00e1, y hacia la idea de pervivir en una realidad futura donde podamos coincidir con esas almas que nos llenaron nuestra existencia. Y con todo ello, siempre que asistimos a cualquier camposanto, da igual de qu\u00e9 cultura hablemos, sentimos un respeto y un escalofr\u00edo que nos recorre el cuerpo al pensar en todas aquellas almas que fueron y ya no son, que tuvieron vidas intensas y emocionantes como las nuestras, pero que ahora tan solo son cenizas y un vago recuerdo en las \u00abquiz\u00e1\u00bb memorias familiares. La Biblia dice que \u00abpolvo somos y en polvo nos convertiremos\u00bb, y esa frase es quiz\u00e1 una idea muy reveladora de los ciclos de la vida y del cosmos, y de c\u00f3mo nuestra materia siempre vuelve a regenerar nuevas y prometedoras formas de afrontar la vida, aunque no sea en forma humana, porque la vida es un milagro, un accidente c\u00f3smico extraordinario del que deber\u00edamos ser conscientes y agradecidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Si hacemos un repaso de las formas mortuorias m\u00e1s celebres de la humanidad, encontramos aut\u00e9nticas maravillas y bellezas dedicadas a personas que vivieron esta realidad hace miles de a\u00f1os. Empezando por el Antiguo Egipto, nos encontramos una aut\u00e9ntica belleza y riqueza cultural que envolv\u00eda todo el proceso de la muerte, donde a todos aquellos faraones o grandes celebridades que se lo pod\u00edan costear, se creaban verdaderas obras de arte donde al muerto se le guiaba en su vida futura, con inscripciones, regalos e instrucciones para su paso por el inframundo y su transici\u00f3n hacia otra vida. El Libro de los Muertos, Anubis, el juicio de las almas, algo sin duda motivador de futuras civilizaciones que absorber\u00edan conceptos como esos y los incorporar\u00edan a futuras religiones. Y por qu\u00e9 no hablar del concepto de la reencarnaci\u00f3n, heredera de los textos v\u00e9dicos y del hinduismo, del karma, del dharma, del samsara, y muchos otros conceptos complejos de entender en nuestra cultura occidental, toda una forma distinta de ver la muerte y su enlace con la vida, porque al final la vida y la muerte son un concepto indisoluble que se entremezcla como el ying y el yang. Tambi\u00e9n podr\u00edamos irnos al mundo maya, azteca, inca, a la milenaria china, con tumbas magn\u00edficas bajo pir\u00e1mides, o enterramientos incre\u00edbles con aut\u00e9nticos ej\u00e9rcitos de soldados de terracota a tama\u00f1o real. Todas las culturas honraron a sus h\u00e9roes y dirigentes con grandes fastos y enormes derroches de arquitectura y belleza, enterrando a veces incluso hasta su propio s\u00e9quito en vida, para servirles en su vida futura, o enterrando aut\u00e9nticas m\u00e1quinas de guerra o carros de combate, para aquellos magn\u00edficos h\u00e9roes que triunfaban en los anfiteatros ante miles de espectadores locos por la emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por alguna suerte de justicia po\u00e9tica, la muerte nos brinda al final de todo una justicia que nos iguala y nos desnuda sin posibilidad de creernos mejores que nadie. Es la perfecta oportunidad de vernos como iguales, como seres que transitan esta realidad, y que vuelven a su estado original primario como vinieron en su origen, desnudos, fr\u00e1giles, inmaculados, una vida por escribir y recorrer. Y curiosamente, el mismo transcurso de la vida a menudo nos transforma en la misma versi\u00f3n que nos vi\u00f3 nacer, tambi\u00e9n fr\u00e1giles, sin pelo, en una transici\u00f3n asombrosa hacia esa misma versi\u00f3n inicial de nosotros mismos pero con muchos a\u00f1os de experiencias vividas y fraguadas en realidades tan diversas como maravillosas y terribles.<\/p>\n\n\n\n<p>Morituri te salutant, ave caesar, todos tenemos que perecer, que caer en el abismo del silencio, transitar el r\u00edo Estigia en las manos de Caronte, el barquero que guiaba a las almas por el abismo. Todos tenemos que visitar a Anubis, el todopoderoso guardi\u00e1n en el juicio de Osiris, donde los corazones ser\u00e1n sopesados para ver si somos dignos del paraiso o bien pasto de la bestia, Ammit, que nos devorar\u00e1. Nuestro destino es inexorable, y est\u00e1 escrito en nuestros actos, esos que nos guiar\u00e1n a trav\u00e9s del inframundo y ser\u00e1n testigo de ese juicio final de nuestras almas.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida y la muerte son dos antagon\u00edas tan dispares y distantes como el inicio y el final, pero a veces contienen la iron\u00eda de ese inicio y ese final que se tocan, que se entrelazan, como en ese concepto de infinitud en esa cinta de Mo\u00ebbius que enlaza nuestra existencia, quien sabe si de forma infinita, reinventando nuestro armaz\u00f3n f\u00edsico para mostrarnos las diferentes posibilidades de la vida en ese cont\u00ednuo espacio-tiempo, tal como algunas culturas nos han transmitido desde tiempos milenarios, en esa reencarnaci\u00f3n del alma en un nuevo cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo como el actual, plagado de superficialidades y materialismos, parecemos haber olvidado esa parte espiritual y \u00e9tico-moral que comporta la vida, donde nuestros actos son el equipaje espiritual que nos acompa\u00f1ar\u00e1 hasta nuestra muerte. Ese bagaje emocional y espiritual que nos define como personas, como seres que interact\u00faan con los dem\u00e1s y que ser\u00e1 el que nos llevemos hasta el final de nuestros d\u00edas. Porque al final de nuestros d\u00edas se nos recordar\u00e1 tanto por lo que aportamos a los dem\u00e1s en el desarrollo humano, como por todo aquello que fuimos como seres humanos y c\u00f3mo interactuamos con todos nuestros acompa\u00f1antes de vida. Y esto \u00faltimo es algo que casi siempre valoramos muy por encima de la capacidad intelectual y brillantez, ya que nos da una idea de la catadura moral y el nivel \u00e9tico-espiritual que alcanz\u00f3 esa persona en vida y como ello defini\u00f3 sus interacciones con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir es una necesidad, es la acci\u00f3n que define la parada, la extinci\u00f3n, la degeneraci\u00f3n del cuerpo y la renovaci\u00f3n de ese cuerpo dentro del orden natural y c\u00f3smico de las cosas. Ese reciclado necesario de todo cuanto habita este universo de objetos y seres vivos, para reasignar todos los \u00e1tomos y mol\u00e9culas en nuevas formas de existencia y de orden natural. Es la caducidad y obsolescencia de la carcasa f\u00edsica y del intelecto atrapado en \u00e9l, es la decadencia de la mente y del cuerpo en esas c\u00e9lulas que ven mermadas su capacidad de regeneraci\u00f3n y de actividad natural, para dar paso a nuevas c\u00e9lulas j\u00f3venes que generar\u00e1n nuevas formas de vida adaptadas a nuevas realidades y estados f\u00edsicos. Y al final, siempre la muerte est\u00e1 asociada a la idea del tiempo y del paso del mismo, a la maravillosa maquinaria de la vida que nos pone su l\u00ednea de tiempo como soporte de todos los acontecimientos y nos da una fecha de caducidad a la que muchas veces queremos enga\u00f1ar, tratando de prorrogar todo ese bagaje vital y emocional que nos une a nuestros compa\u00f1eros de emociones. Larga vida al C\u00e9sar, \u00abAve Caesar, morituri te salutant\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 maravillosa y magn\u00edfica referencia a un pasado tan cl\u00e1sico como m\u00edtico. \u00abAve Caesar, morituri te salutant\u00bb, esa solemne frase que pronunciaban los gladiadores antes de batirse en duelo en la arena del coliseo, ante el emperador y todo el pueblo enfervorizado por ver morir a alguno de los contendientes, en una batalla \u00e9pica y mortal, cuerpo a cuerpo, tan feroz y cruenta como si de dos criaturas salvajes se tratara.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1192,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_seopress_robots_primary_cat":"none","_seopress_titles_title":"Morituri te salutant","_seopress_titles_desc":"","_seopress_robots_index":"","footnotes":""},"categories":[39],"tags":[370,368,152,367,369],"class_list":["post-1112","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones","tag-juicio-final","tag-morituri-te-salutant","tag-muerte","tag-ocaso","tag-reencarnacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1112","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1112"}],"version-history":[{"count":24,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1112\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1193,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1112\/revisions\/1193"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1192"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1112"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1112"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1112"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}