{"id":110,"date":"2021-01-25T00:08:31","date_gmt":"2021-01-25T00:08:31","guid":{"rendered":"https:\/\/zynetyka.com\/priv\/esa-bella-incertidumbre\/?p=110"},"modified":"2025-01-17T23:41:51","modified_gmt":"2025-01-17T22:41:51","slug":"y-entonces-vino-la-oscuridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zynetyka.com\/esa-bella-incertidumbre\/y-entonces-vino-la-oscuridad\/","title":{"rendered":"Y entonces vino la oscuridad &#8230;"},"content":{"rendered":"\n<p><a><\/a> Y entonces vino la oscuridad, y el caos \u2026 poco a poco se fue adue\u00f1ando de la vida y de los destinos de todos los habitantes \u2026 de sus sue\u00f1os, de sus inquietudes, de sus futuros \u2026 pero aquellos habitantes eran tan aguerridos y tan tenaces que soportaron todo tipo de limitaciones y vejaciones a su libertad. Empez\u00f3 primero con una extra\u00f1a enfermedad. Esa enfermedad tra\u00eda consigo el horror en forma de muerte, pero realmente trajo algo todav\u00eda peor, la condena, el aislamiento, la desconfianza, la desesperaci\u00f3n, la pobreza, la miseria, la tristeza, la tiran\u00eda, \u2026, pero aquellos peque\u00f1os y diminutos seres aguantaron estoicamente, y resistieron todo cuanto se les vino encima. Aquel mal no cesaba, y arreciaba continuamente con nuevas formas de contagio, y una inusitada fuerza que desped\u00eda maldad y angustia entre las gentes. Tal era su fuerza, que los peque\u00f1os habitantes, muy dicharracheros y alegres conversadores y disfrutadores de la vida, tuvieron que replegar sus vidas y enclaustrarse en sus peque\u00f1as mansiones. No sal\u00edan por miedo a que aquella invisible plaga se hiciera con ellos o con alguno de sus seres queridos, y fue as\u00ed como iban apag\u00e1ndose, en su tristeza, su aislamiento, su angustia, su miedo. No sab\u00edan y no pod\u00edan luchar contra aquel mal invisible, que por otro lado ven\u00eda azuzado por esas m\u00e1quinas expendedoras de informaci\u00f3n. Estas m\u00e1quinas no hac\u00edan m\u00e1s que asustar a todos, de forma cont\u00ednua y sin tregua, con informaciones desastrosas de muertes y angustia, algo que a aquellos peque\u00f1os seres les afectaba de una forma particularmente intensa. Por una parte, no quer\u00edan escucharlas, pero por otra, estaban enganchados a esos vomitaderos de miedo, y cada informaci\u00f3n de una nueva muerte de uno de sus cong\u00e9neres, les infer\u00eda tal terror que replegaban sus vidas una y otra vez. Y no s\u00f3lo replegaban sus vidas, sino que replegaban las de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, aquellos seres fueron haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s peque\u00f1os y m\u00e1s tristes. Desconfiaban los unos de los otros. La vida se hizo particularmente dif\u00edcil, ya que muchos se acusaban de ser parte del problema, al contribuir en la extensi\u00f3n de aquella plaga, pero la plaga no sab\u00eda de nada ni de nadie y hac\u00eda su trabajo de forma silenciosa y eficaz, d\u00eda tras d\u00eda, semana tras semana. Y pasaron meses, y aquella plaga iba devastando aquel pa\u00eds, aquel diminuto planeta. Y todo se hizo tan dif\u00edcil, que cada vez quedaban menos, y adem\u00e1s no hablaban entre ellos, no quer\u00edan verse por miedo a contagiarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie sab\u00eda a ciencia cierta c\u00f3mo se contagiaba aquel mal pero sab\u00edan que uno tras otro iban cayendo como fichas de domin\u00f3. Primero comenzaban a sentirse tristes, luego la tristeza les alcanzaba el coraz\u00f3n y m\u00e1s tarde mor\u00edan de forma irremediable con el coraz\u00f3n ennegrecido y necrosado. Al principio, pensaron que era el aire el que transmit\u00eda ese mal, pero muchos dec\u00edan: \u201c\u00bfpero c\u00f3mo va a ser por el aire?\u201d. Y en esa forma de pensar, dejaron de hablarse, de besarse, por miedo a que el aire penetrase en sus bocas, y empezaron a volverse solitarios y desconfiados. Tambi\u00e9n pensaron que podr\u00eda ser todo aquello cuanto tocaban, as\u00ed que se volvieron tremendamente mani\u00e1ticos, y todo cuanto se tocaba parec\u00eda maldito. Ya no se tocaban entre s\u00ed, ya no se acariciaban, ni se abrazaban, ni se besaban, ni se daban la mano, algo que para aquellos diminutos y cari\u00f1osos seres era fundamental en sus vidas, porque era todo cuanto les contentaba y les hac\u00eda felices. Hab\u00edan dejado de ser cercanos los unos a los otros, y recelaban continuamente de sus propios compa\u00f1eros. Y as\u00ed se fueron encerrando en sus trincheras de cuatro paredes, a veces de ladrillo, y otras, las m\u00e1s, de un material invisible y transparente que les aislaba entre ellos. Sus vidas hab\u00edan cambiado, y a lo mejor lo hab\u00edan hecho para siempre si nada ni nadie lo remediaba. El miedo, esa invisible plaga, corromp\u00eda todos los corazones sin piedad y sin cuartel, y amenazaba con exterminarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de aquellos seres se resist\u00edan a aquella enfermedad, comport\u00e1ndose de forma alegre y divertida, pero los dem\u00e1s no soportaban verles felices mientras ellos sent\u00edan aquel pavor que les atemorizaba, as\u00ed que les reprend\u00edan y aislaban, cuando no condenaban y castigaban. Y as\u00ed todos aquellos peque\u00f1os reductos de felices fueron desapareciendo y haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s peque\u00f1os y diminutos de lo que eran. Casi ya ni exist\u00edan, sino fuera porque se o\u00edan sus peque\u00f1as voces de lamento.<\/p>\n\n\n\n<p>La plaga se extendi\u00f3 y se extendi\u00f3, porque no conoc\u00eda de fronteras, de horarios, y porque el miedo era tremendamente contagioso. Nunca hab\u00edan conocido un miedo tan pavoroso, que atacara tan ferozmente sus corazones, pero s\u00f3lo la posibilidad de enfrentarse a \u00e9l ya les infund\u00eda un verdadero terror.<\/p>\n\n\n\n<p>Y pasaron los d\u00edas, los meses y los a\u00f1os, entre acusaciones y privaciones de libertad, s\u00f3lo porque el alcalde y jefe supremo de aquellos dominaba con mano de hierro y a su antojo aquel miedo, y sab\u00eda que aquellos seres estaban vencidos de antemano. Pero en realidad, su propio miedo les hab\u00eda vencido. No hab\u00eda sido ni un gran ej\u00e9rcito invasor, ni sus aguerridos sempiternos enemigos que acechaban siempre, hab\u00eda sido aquel mal invisible de terror que los envolv\u00eda y maniataba hasta inmovilizarles y replegarles en sus peque\u00f1as vidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, naci\u00f3 una ni\u00f1a, una ni\u00f1a distinta, diferente a las dem\u00e1s, que desprend\u00eda luz de su cuerpo, de su mirada, de su mente. Ese d\u00eda todos recordar\u00e1n que el arco iris sali\u00f3 a celebrarlo, cuando muchos ya casi ni recordaban como era el arco iris, en parte porque \u00e9ste hab\u00eda decidido no volver a semejante pa\u00eds de tristeza, y en parte porque c\u00f3mo no sal\u00edan, no pod\u00edan ver nada m\u00e1s que aquello que les rodeaba, en un mundo triste, oscuro y sin futuro. Pero aquel d\u00eda fue distinto, muy distinto.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aquella ni\u00f1a creci\u00f3 y creci\u00f3. Era tan alegre, que los dem\u00e1s se acercaban a ella para abrazar esa luz y esa esperanza. El miedo se hac\u00eda a un lado cuando ella aparec\u00eda, y desafiaba sin importarle nada todo cuanto le contaban sobre aquella horrible y tenebrosa maldad que les azotaba. Y fue ense\u00f1ando a los dem\u00e1s a confiar. Iba a visitar a todos aquellos seres que estaban en muy grave estado de infelicidad y tristeza, y les curaba, les daba esperanza y alejaba aquel terror de sus vidas. La llamaron la \u201cni\u00f1a arco iris,\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esa ni\u00f1a fue ense\u00f1ando a los dem\u00e1s a confiar de nuevo, y a salir de sus escondites. Y t\u00edmidamente muchos, alentados por tal esperanza, comenzaron a enfrentarse a aquel mal. El miedo era invisible pero verdaderamente un enemigo muy poderoso y contagioso. Aunque solo se necesitaba valor y esperanza para combatir a aquel mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 un tiempo y aquella extra\u00f1a enfermedad fue remitiendo ante la luz que emanaba de aquel esp\u00edritu joven y carente de maldad y miedo. Todos sent\u00edan una especial devoci\u00f3n por aquella ni\u00f1a, porque les hab\u00eda salvado de la tristeza y la miseria, y les hab\u00eda devuelto la vida. El miedo de hecho retroced\u00eda de forma casi visible ante su poder. Era tal su vitalidad y ganas de vivir, que nada pod\u00eda parar su esplendor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y fue as\u00ed como aquel diminuto pa\u00eds en aquel diminuto planeta aprendi\u00f3 a no tener miedo nunca m\u00e1s, pasase lo que pasase, porque el miedo es el mayor y peor enemigo de todos cuantos se conocen. El miedo es el amigo \u00edntimo del terror, de la maldad, de la inquina, y tan poderoso como mil ej\u00e9rcitos a tus puertas. Si tienes miedo, cualquier batalla estar\u00e1 perdida por muy superior que creas que eres. Y aunque no es f\u00e1cil no sucumbir ante el miedo, el valor es lo que har\u00e1 ser libre y fuerte ante cualquier cosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Moralejas y reflexiones:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl miedo es el enemigo m\u00e1s poderoso de cuantos conocemos, y si lo desconoces o no lo respetas, quiz\u00e1s seas el ser m\u00e1s afortunado de los que pisan la tierra.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl miedo es el enemigo m\u00e1s poderoso de cuantos conocemos. Paraliza, atenaza, debilita y hace m\u00e1s peque\u00f1o al m\u00e1s grande esp\u00edritu hasta hacerlo desaparecer.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl miedo es el hermano de sangre del terror, primo hermano de la angustia y padre de la maldad. Caer en \u00e9l es caer es la m\u00e1s profunda oscuridad de la vida.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empez\u00f3 primero con una extra\u00f1a enfermedad. 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